UNA LLAMADA DE ATENCIÓN
EL GUARDIAN
Nos encontramos en plena era del consumismo y la indiferencia hacia todo lo que nos rodea, los gobiernos proponen muchas alternativas para ayudar a las personas que necesitan de una ayuda, pero fieles a su condición, esa ayuda es por algo ha cambio, lo denominaríamos un trueque, pero un trueque muy sutil, a simple vista es imposible de percibir cualquier atisbo de beneficio, pero existe y está cuidadosamente estudiado.
Y sí, hay personas que son receptoras de esa ayuda “social”, ¿pero es suficiente?
Pensemos por un momento, detengamos nuestra mente y concentrémosla en la situación real, no nos hace falta ir muy lejos, y me refiero a no ir más allá del perímetro de nuestra nación, para darnos cuenta de que algo falla, que no es suficiente, que mucha gente no tiene para comer un plato caliente, o simplemente que está desterrada a vivir sin un techo que los cobije, a esas personas me refiero.
Yo entiendo y por supuesto no apruebo en absoluto que en un país donde impera una dictadura pueda existir esta situación, o simplemente ese país esté en guerra. Situaciones así favorecen que pasen esas cosas que no deberían pasar nunca. Pero en un país donde está instaurada una democracia, ver gente tirada en la calle no es admisible, y en esta última palabra no hay tolerancia que valga.
Analicemos este punto, el señor que es fontanero con esposa e hijos y que por suerte tiene trabajo, debe mantener a su familia, ese “egoísmo” es natural, debería crear conciencia y preocuparse de ese grupo de personas que el destino y las circunstancias han llevado a esa situación tan precaria, pero “lógicamente” ya tiene bastante con sujetar su vela, y si es minimamente sensible sentirá una cierta angustia cuando en la calle o en la televisión vea noticias que le recuerden esa problemática, incluso intentará ayudar de la forma que sea. Pero su trabajo es ser fontanero y su obligación es mantener dignamente su hogar para no pasar a esa situación que tanto se teme, la pobreza en la medida que sea, por supuesto que podría hacer más, todo el mundo puede, hay un millón de formas de ayudar a los demás, pero nos frena el egoísmo y la indiferencia, también el miedo hace lo suyo.
Cada persona en una sociedad como las que hoy en día representan a la humanidad, tiene un papel, toda persona se convierte en un actor, debe asumir su representación en escena, y la sociedad en la que vive es como un gran teatro. Pero todo teatro tiene su director, este a fin de cuentas es el máximo responsable de que la obra sea un éxito ante el expectante público.
Los Gobernantes de una nación asumen su papel de directores, pero a día de hoy pocos éxitos han cosechado, fieles a la verdad algo han hecho, por supuesto que mucha gente que lo necesitaba se ha beneficiado de esa acción solidaria, pero sigue habiendo hambre, guerras y todo tipo de tiranía en muchas partes del globo terráqueo.
Su puesta en escena no ha tenido el éxito esperado, es más bien mediocre. Un gobierno ya sea nacional, autonómico o municipal debe dar más de sí, es su obligación, dejemos a un lado intereses partidistas o ideológicos, la persona que está tirada en la calle le importa muy poco el matiz político del momento, esa persona sufre en sus propias carnes el frío, el calor, el hambre…tiene miedo, se angustia momento a momento, para esa persona sus expectativas de vida han terminado, su mente va cayendo en un vacío cada vez más grande, su personalidad se va aniquilando paulatinamente, sin remedio, el no puede vencer, no tiene fuerzas ni ayuda para salir del abismo.
Pero todo esto hay que sufrirlo en propia carne para darse cuenta de la envergadura del problema, estamos acostumbrados a denunciar con escritos estas cosas, mucha gente lo ha hecho antes que yo, y seguimos casi igual, pocos avances se ven, sigue habiendo gente durmiendo en algún hueco de cualquier ciudad, pasando frío, hambre y miedo. La gran mayoría de nosotros tenemos un techo y un plato de comida, por supuesto que con problemas a resolver, pero ni punto de comparación con el problema que estoy comentando.
Al nacer, somos libres y a medida que vamos creciendo, nos convertimos en presos de nuestro propio sistema, no digo nada nuevo, esto todo el mundo lo sabe, o al menos la gran mayoría. Lo que pocos saben conscientemente es que esto se puede cambiar, no tiene que seguir así, solo hay que ser conscientes de los problemas, saborearlos, sentirlos en nuestras propias carnes como decía más arriba. Todo cambio es posible, pero tenemos, y yo desgraciadamente me incluyo, un gran impedimento, una gran barrera, nosotros mismos, nuestro egoísmo.
Cuando vemos a una persona durmiendo en la calle.
Pensamos:
-Que pena me da esa persona.- y seguimos caminando para hacer nuestros quehaceres diarios, no hemos reparado realmente en el sufrimiento de esa persona. Al cabo de unos minutos ese pensamiento fue historia, la situación para esa persona no cambió en absoluto. Seguirá pasando frío y hambre. Su mente seguirá cayendo al vacío, se irá olvidando de si mismo, hasta que al final no haya arreglo posible para su situación.
Volviendo al tema de responsabilidades, aunque todos tengamos nuestra responsabilidad individual, un gobernante la tiene en mayor grado, un presidente con su gabinete de gobierno tiene la gran responsabilidad de velar por todos y cada uno de sus ciudadanos, y digo todos sin excepción, ya se que se dice que somos muchos y que se hace todo lo posible, todo falso, especulativo, aunque parece mentira que pasen estas cosas, es de imaginar que un gobernante tiene su conciencia, sus sentimientos, sentirá alegría y tristeza, tendrá miedos e ilusiones, en definitiva tendrá conciencia, ¿entonces?, ¿Cómo es posible que pueda dormir por las noches en su confortable cama, mientras hay gente que lo está haciendo entre cartones?¿Dónde está su conciencia? ¿Puede dormir?, ese tipo de problemas deben de ser resueltos inmediatamente, la persona que está en esa precaria situación no puede esperar ni un segundo más, cada segundo puede ser a favor o en contra de la balanza que rige la vida o la muerte de ese ser que lo está pasando mal.
Los gobiernos hacen hospitales, viviendas, comedores sociales, centros de mayores, centros que acogen a los mendigos e indigentes en ciertos momentos puntuales, las ONGS ayudan en ese sentido a los gobiernos mandando voluntarios, medicinas, etc., a países tercer mundistas que tanto necesitan de esa ayuda. Todo eso que, aunque habría que hablar aparte, esta muy bien.
De todas formas la imagen es lo que cuenta, toneladas de ayuda humanitaria se envían a ciertos sitios que están en guerra o bajo los efectos de catástrofes naturales, que buenos son nuestros gobernantes, como ayudan a la gente en apuros. Pero sigue habiendo gente abandonada a su suerte en cualquier calle de su ciudad, seres que se degradan y que ya se los tacha de inservibles aunque nadie lo diga en alto. Entonces de que vale todo ese esfuerzo.
Hablemos de los gastos innecesarios que los gobiernos de todo tipo realizan a favor de ciertos valores culturales o sociales, un hospital ayuda a la gente, pero el gasto de los adornos navideños podría emplearse en dar una casa y comida a un indigente. Que bonita se ve una ciudad con tantos adornos navideños, sin embargo torcemos una esquina de esa en galardonada calle y vemos a una persona pidiendo o simplemente tirada en la calle, ¿dónde está lo bonito ahora?
Como este ejemplo, miles, y lo peor es que no parece tener esto atisbo de cambio alguno, se sigue gastando dinero a mansalva en cosas que, en otras circunstancias, serían muy agradables. Hay que pensar que esto no es una película de ficción, que no hay actores y que por lo tanto las cosas pasan de verdad, la gente se hunde y se MUERE. Aquí no se apaga el televisor y nada ha pasado. Cuando una persona se muere algo en nuestro interior se muere, aunque no la conozcamos de nada y ahí si cuentan las circunstancias de su vida y de su muerte. Todo queda registrado en algún sitio de nuestra memoria colectiva.
No se trata de crear un ambiente derrotista con todo esta exposición, se trata de crear conciencia, las palabras se las lleva el viento, los hechos no.
La especie humana va de puntillas a su aniquilación, todo el mundo lo sabe o lo supone pero un minuto después piensa: mañana he de ir a trabajar, o tengo que acercarme al banco. Y ya está olvidado.
La afirmación del principio de este párrafo se basa en que si dejamos morir a un ser humano lentamente abandonándolo a su propia suerte, ¿que no haremos con el resto de las cosas que nos rodean?
Estos pensamientos muestran la gran indiferencia que presentamos ante ciertos hechos evidentes, que aunque puedan estar lejanos, no por eso dejan de estar ahí. Esta indiferencia es el cáncer de esta sociedad y encima tiene un gran aliado: el egoísmo.
Todo esto ya lo he dicho antes, claro que sí, y volvería a repetirlo una y otra vez hasta que usted que me está leyendo tomara conciencia de la gravedad del problema que tenemos entre manos. No hay que andarse con rodeos las cosas se dicen o no se dicen. Es muy difícil cambiar las cosasa día de hoy y de un día para otro, pero no hay nada imposible.
Solo hay que concienciarse y actuar, con valentía, sin miedos, pero con inteligencia. Sería una estupidez por ejemplo, que usted que tiene unos ahorrillos se quedase sin un céntimo para donarlo todo a una ONG, ¿de qué viviría entonces?, usted sería la próxima víctima del sistema, y si no anda con cuidado, el próximo en vivir entre cartones sería usted. Debemos ser exigentes con nuestros gobernantes y juzgarlos por los hechos y no por sus palabras. No darles cuartel, ellos han tomado esa responsabilidad por propia iniciativa pues que apechuguen con las consecuencias, ellos tienen el poder de que las cosas cambien, tienen los medios, pueden actuar en cualquier momento y solucionar las cosas que están mal, existe una bonita palabra que se llama prioridad, y esta palabra es la que siempre han de tener presente nuestros gobernantes. Mientras haya una sola persona durmiendo en la calle o sin un plato de comida, su prioridad no puede ser otra que la de ayudarla, después pueden atender el resto, y si les parece demasiado que abandonen su puesto, no son dignos de estar al frente de una nación, autonomía o alcaldía.
Otro detalle que tampoco debemos olvidar, y nuestros gobernantes menos, es que como ya sabemos existe un principio bastante conocido que dice que toda acción conlleva una reacción, causa-efecto diríamos más bien. Esta es una ley física universal alcanza todos los ámbitos de nuestra existencia, todos sin excepción, creemos por desconocimiento que podemos escapar a esa ley, todo lo que se haga en esta vida conlleva una respuesta de una u otra forma, si hacemos algo malo nos vendrá devuelto ese mal de la forma más insospechada. Y si hacemos algo bueno…
Con esto quiero decir que un hombre puede escapar a la ley de los hombres, pero nunca a la de su propia naturaleza.
Portada
Libros
Informática-Sonido-TV
Telefonía-Móviles
Alimentación-Supermercados
Centros Comerciales
Bazares y Multi-Tiendas
Bancos y Seguros
Software-Video Juegos
Sorteos y Loterías
Viajes y Hoteles
Servicios Web
Deportes
Salud y Belleza
Hogar-Textil-Ropa-Calzado
Subastas
Concursos Online
Floristerías
Cursos
Abogados-Consultores
Equipamiento Oficinas
Anuncios-Trabajo
Imprenta-Fotografía
Tauromaquia
Juegos de Mesa
Tiendas de Exoterismo
Accesorios del Automovil
ONGS-OCU
Música-Entradas a Conciertos
Información
Normas de Publicación
Técnicas y Consejos
Índice de Artículos
Concursos Literarios
Horóscopo
Tutoriales
Juegos Online
Páginas Amarillas
Información Meteorologica
Mercadillo para particulares